El impacto del ser humano sobre los recursos hídricos

Una serie de fuerzas continúan afectando seriamente a nuestros recursos hídricos naturales. Muchas de éstas son principalmente resultado de acciones humanas e incluyen cambios en los ecosistemas y paisajes, sedimentación, contaminación, sobreextracción y cambio climático.

La eliminación, destrucción o desequilibrio de los ecosistemas naturales son los factores que afectan en mayor medida a la sostenibilidad de nuestros recursos hídricos naturales.

No obstante, debe puntualizarse que los ecosistemas con los que interactuamos están directamente ligados al bienestar de nuestros recursos hídricos naturales. A pesar de la dificultad de integrar las complejidades de los ecosistemas en los procesos tradicionales de evaluación y gestión del agua, hasta ahora centrados en la hidrología, este punto de vista se está defendiendo firmemente en muchos sectores y ámbitos científicos (por ejemplo, Falkenmark y Rockström, 2004; Figueras et al., 2003; Bergkamp et al., 2003).

La base de este principio está en admitir que cada cambio paisajístico tendrá sus propias consecuencias, generalmente de manera directa, sobre los ecosistemas, o bien directa o indirectamente sobre los recursos hídricos. La magnitud de estas consecuencias variará según las condiciones del entorno, dentro de un amplio abanico de cambios paisajísticos posibles.

Entre los cambios que pueden afectar al paisaje se incluyen: tala de bosques, sustitución de praderas u otros ecosistemas terrestres naturales por tierras de cultivo o pastoreo, urbanización (provocando cambios en los patrones de infiltración y escorrentía y también contaminación), eliminación o reducción de humedales, nuevas redes viarias para el transporte, canteras y explotaciones mineras a cielo abierto.

La Sedimentación

Los sedimentos se depositan en las masas de agua, tanto de forma natural como a causa de la acción del ser humano. Cuando esto ocurre de manera excesiva, ello puede tener graves efectos sobre nuestros recursos hídricos. Los sedimentos pueden depositarse en el agua como consecuencia directa de los cambios en el uso de la tierra y debido a las prácticas agrícolas, aunque se encuentran depósitos sedimentarios de forma natural en terrenos con escasa vegetación y más comúnmente en climas áridos y semiáridos tras la caída de lluvias intensas.

Un ejemplo documentado y cada vez más importante de generación de carga sedimentaria es la construcción de nuevas carreteras en países en vías de desarrollo, donde se presta escasa atención a las consecuencias de tales acciones sobre los sistemas acuáticos y el abastecimiento de agua corriente abajo. Globalmente, los efectos de una sedimentación excesiva se extienden generalmente más allá de nuestros sistemas de agua dulce y amenazan los hábitats costeros, humedales, peces y arrecifes de coral en el medio ambiente marino. La importancia de ejercer un control sobre los sedimentos debería ser un factor básico a tener en cuenta en cualquier plan de desarrollo y protección de los recursos hídricos. La Iniciativa Internacional sobre Sedimentación (ISI) de la UNESCO intentará mejorar el conocimiento de los fenómenos de sedimentación y dotar a los medios acuáticos y terrestres de una mayor protección.

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