El Agua es una Responsabilidad Compartida

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Nuestros recursos hídricos, distribuidos de forma irregular en el espacio y el tiempo, están sometidos a presión debido a un importante aumento de la población y al incremento de la demanda. El acceso a unos datos fiables sobre la disponibilidad, calidad, cantidad y variabilidad del agua, constituyen la base necesaria para una gestión adecuada de los recursos hídricos.

Las diversas opciones de refuerzo amplían los límites del recurso hídrico en un sentido convencional, ayudando así a hacer corresponder demanda y suministro. Debemos ser capaces de comprender y cuantificar las consecuencias de la acción del ser humano sobre los componentes del ciclo hidrológico, con el fin de desarrollar y proteger nuestros recursos hídricos de manera eficiente y sostenible.

■ En la actualidad, se están perfeccionando muchas prácticas tradicionales (por ejemplo, la recogida del agua de lluvia) y desarrollando aún más los avances más recientes (por ejemplo, la recarga artificial, la desalinización y la reutilización del agua). Es preciso prestar un mayor apoyo a las opciones políticas, tales
como la gestión de la demanda, que inciden en un uso más eficiente de los recursos hídricos, así como a las soluciones técnicas en lo que respecta al abastecimiento.

■ El aumento de la variabilidad en cuanto a la disponibilidad y a la distribución de los recursos hídricos requiere un compromiso político de respaldo y desarrollo de una tecnología que facilite la recopilación y el análisis de datos hidrológicos. Una información más actualizada permitirá a los responsables políticos tomar unas decisiones mejor informadas de gestión de los recursos hídricos.

■ El cambio climático está teniendo un impacto significativo sobre los patrones meteorológicos, las precipitaciones y el ciclo hidrológico, lo cual influye en la disponibilidad de las aguas superficiales, así como en la humedad del suelo y en la recarga de las aguas subterráneas.

■ La creciente incertidumbre acerca de la disponibilidad de las aguas superficiales, los altos niveles de contaminación del agua y las desviaciones de los cauces del agua, amenazan con perturbar el desarrollo social y económico en muchas zonas y también la salud de los ecosistemas.

■ Las aguas subterráneas pueden, en muchos casos, complementar las aguas superficiales, especialmente como fuente de agua potable. Sin embargo, a menudo estos acuíferos se explotan a un ritmo insostenible o se ven afectados por la contaminación. Debe prestarse más atención a la gestión sostenible de los recursos hídricos subterráneos no renovables.

Fuente:
UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
OMM (Organización Meteorológica Mundial).
OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).

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