El Agua en el Planeta III

Aguas superficiales

Las aguas superficiales incluyen a los lagos (también los estanques), embalses, ríos y arroyos, y humedales. El flujo hacia y a través de estas masas de agua superficial procede del agua de lluvia, de la escorrentía proveniente del derretimiento del hielo y la nieve y como caudal de base desde los sistemas de aguas subterráneas.

Aunque las aguas superficiales retienen en términos volumétricos sólo un pequeño volumen (0,3%) del total de los recursos de agua dulce de la Tierra, éstas representan cerca del 80% de las aguas superficiales y subterráneas renovables anualmente. Los servicios que proporcionan al ecosistema las aguas superficiales son muy amplios y diversos, a la vez que poseen una importancia fundamental. Los embalses y los grandes lagos contrarrestan de forma eficaz la alta variabilidad estacional de las escorrentías, proporcionando un almacenamiento a más largo plazo.
Las aguas superficiales también proporcionan servicios como la navegación y el transporte, la irrigación, el ocio, la pesca, el agua potable y la energía hidroeléctrica.

Lagos

Meybeck (1995), Shiklomanov y Rodda (2003) y más recientemente, Lehner y Döll (2004) han proporcionado numerosos datos sobre los lagos del mundo a escala global. Los lagos almacenan el mayor volumen de agua dulce superficial (90.000 km3), más de cuarenta veces el volumen presente en ríos y arroyos y aproximadamente siete veces más que el que encontramos en los humedales. Junto con los embalses, se estima que los lagos cubren un área total de casi 2,7 millones de km2, lo que representa el 2% de la superficie terrestre, sin incluir las regiones polares (Lehner y Döll, 2004).
La mayoría de los lagos son de pequeño tamaño. Se estima que los 145 lagos más grandes del mundo contienen cerca del 95% del agua dulce de todos los lagos. El lago Baikal (Rusia) es el lago más grande, más profundo y más antiguo del mundo, y él solo contiene el 27% del total de agua dulce contenida en los lagos del mundo. Las aguas de los lagos son de utilidad para el comercio, la pesca, el ocio y el transporte, y abastecen de agua a una gran parte de la población mundial. A pesar de ello, sólo se han llevado a cabo estudios hidrológicos detallados en el 60% de los lagos más grandes del mundo (Shiklomanov y Rodda, 2003). LakeNet2 es un ejemplo de una organización que trabaja en coordinación con Gobiernos locales y regionales, ONG y organizaciones intergubernamentales en más de 100 países con el objetivo de abordar este déficit de información, erradicar las condiciones de degradación y desarrollar programas de gestión de cuencas lacustres que incluyan estrategias importantes de protección. Recientemente, se ha creado y validado una base de datos mundial de lagos, embalses y humedales en el Centro para la Investigación de Sistemas Ambientales de la Universidad de Kassel (CESR, Alemania) en colaboración con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) (Lehner y Döll, 2004).
La técnica de mapeo digital, complementada con datos que se pueden descargar en su totalidad, facilita la unificación de registros locales y regionales y de los datos obtenidos mediante teledetección ya existentes con este nuevo inventario. Esto representa un importante logro para los modelos globales de hidrología y climatología.

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