El Agua en el Planeta II

Nieve y hielo

Casi tres cuartas partes del agua dulce existente en el mundo están contenidas en glaciares y mantos de hielo.

Sin embargo, la mayor parte (el 97%) no se consideran recursos hídricos al ser inaccesible, ya que se encuentra en los mantos de hielo de la Antártida, el Ártico y Groenlandia.
Por otro lado, los glaciares continentales y el hielo y la nieve perpetuos, presentes en todos los continentes excepto en Australia, ocupan aproximadamente 680.000 km2 y son esenciales para los recursos hídricos de muchos países. Los glaciares pueden aportar recursos hídricos a las tierras bajas situadas a gran distancia, aun cuando el hielo cubra solamente una pequeña parte de las cuencas de terrenos montañosos (por ejemplo, el Himalaya, las Montañas Rocosas, los Urales, los Alpes, los Andes). Por lo tanto, el hielo glacial y la nieve representan una reserva natural de agua de gran valor. Generalmente, esto afecta a la cantidad del caudal en términos de tiempo y volumen ya que los glaciares almacenan agua en forma de hielo y nieve de forma temporal y liberan escorrentías en diversas escalas temporales (Jansson et al., 2003; Hock et al., 2005).
La escorrentía glacial suele variar a diario sus ciclos de flujo en función del deshielo y de la estación, pues la escorrentía anual se concentra mayormente en el verano, cuando el agua almacenada en forma de nieve en invierno se libera en forma de corriente de agua. La escorrentía estacional beneficia principalmente a aquellos países situados en latitudes medias y altas, donde el caudal suele ser bajo, y también a muchas regiones semiáridas.
Los glaciares también influyen sobre la disponibilidad anual de agua a largo plazo, ya que la escorrentía puede tanto aumentar como disminuir según disminuya o crezca su balance de masa respectivamente. Por último, los glaciares suelen actuar como reguladores del caudal, pudiendo minimizar la variabilidad cada año cuando el agua de las cuencas fluviales está ligeramente congelada (entre un 10% y un 40%). La variabilidad de la escorrentía cambia en función del aumento o la disminución de la masa del glaciar. En la actualidad, se está haciendo un seguimiento mundial del estado de los glaciares puesto que el cambio climático está afectando a su tamaño y balance de masa.

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