Eficiencia de la Energía en los Edificios

El aislamiento térmico de los edificios

El aislamiento térmico es la piedra angular de la edificación sostenible. Su empleo de forma óptima garantiza el equilibrio entre los beneficios sociales, económicos y medioambientales minimizando los diversos costes durante la vida útil de los edificios.

La nueva regulación en materia de Ahorro de Energía y Aislamiento Térmico del Código Técnico de la Edificación establece los niveles de limitación de la demanda energética de las diferentes partes de los edificios: fachadas o muros, cubiertas, suelos y huecos.

El aislamiento de fachadas, cubiertas y suelos reduce las pérdidas de energía debidas a la diferencia de temperatura entre recintos con independencia de cómo se ha generado el frío o el calor, es decir, independiente de que la fuente de energía sea renovable o no.
El aislamiento de fachadas, cubiertas y suelos reduce las pérdidas de energía debidas a la diferencia de temperatura entre recintos con independencia de cómo se ha generado el frío o el calor.

La diversa climatología de nuestro país y las distintas tipologías constructivas asociadas ofrecen un gran número de posibilidades de aislar nuestros edificios para que ahorren energía y disminuyan las emisiones de CO2.

Ámbito de aplicación
En el caso de los edificios de nueva construcción las opciones se multiplican pero cuando llega el momento de rehabilitar un edificio térmicamente, las posibilidades se reducen y las características constructivas establecen los límites, pasando a un primer plano el análisis de viabilidad de las intervenciones.

Las tipologías edificatorias que más pueden aprovechar estas técnicas son aquellas:
– cuyo cerramiento en fachada tenga una gran superficie opaca, o dicho de otro modo, con poca superficie acristalada.
– cuyo cerramiento en cubierta sea accesible y con pocas heterogeneidades que permitan la intervención en buena parte de la superficie.

La altura del edificio no es una limitación, no obstante, la intervención en cubierta tiene una mayor repercusión en edificios de menos de cuatro plantas.

Concentrando las intervenciones en cubiertas y fachadas, y siempre en función de la tipología constructiva nos encontramos con dos grandes grupos de intervenciones:
– Las que se realizan desde el interior, que suelen producir molestias en los usuarios del edificio y en algún caso reducen el espacio útil..
– Las que se realizan desde el exterior, que necesitan la utilización de medios auxiliares (como andamios) encareciendo la intervención.

Fuente: Ha sido redactada por la Asociación Nacional de Industriales de Materiales Aislantes (ANDIMA) para el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), con el objetivo de promocionar la eficiencia en el uso final de la energía en los edificios.

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