Ciclo Hidrológico Natural

Naturaleza, variabilidad y disponibilidad
El ciclo hidrológico de la Tierra es el mecanismo global que transfiere el agua desde los océanos a la superficie y desde la superficie, o subsuperficie, y las plantas a la atmósfera que envuelve nuestro planeta.

Los principales procesos que componen el ciclo hidrológico natural son: precipitación, infiltración, escorrentía, evaporación y transpiración. La actividad del ser humano (asentamientos, industria y desarrollos agrícolas) puede alterar los componentes del ciclo natural a través de desviaciones del uso de la tierra así como del uso, la reutilización y el vertido de residuos a las vías naturales de las aguas superficiales y subterráneas.

Precipitación
La atmósfera terrestre contiene aproximadamente 13.000 km3 de agua. Esto representa el 10% de los recursos de agua dulce del mundo que no se encuentran en las aguas subterráneas, en los casquetes polares ni en el permafrost. Esta cifra es similar a las cantidades que encontramos en la humedad del suelo y en los humedales. Sin embargo, tiene más importancia el hecho de que este vapor circula en la atmósfera en una “envoltura dinámica global” con un volumen sustancial anual recurrente estimado entre 113.500 km3 y 120.000 km3 (Shiklomanov y Rodda, 2003; FAO-AQUASTAT, 2003).

Las precipitaciones se presentan en forma de lluvia, nieve, aguanieve, granizo, escarcha o rocío. Estos grandes volúmenes ilustran el papel clave de las precipitaciones en la renovación de nuestros recursos hídricos naturales, en especial de aquéllos de los que se alimentan los ecosistemas naturales y los cultivos de secano. Alrededor del 40% del agua que cae en forma de precipitación sobre el suelo procede del vapor que procede de los océanos. El 60% restante se evapora directamente desde el suelo.

Resulta pertinente apuntar que la nieve representa un gran porcentaje de las precipitaciones to tales de las regiones de clima templado o frío. Por ejemplo, en el oeste de los EE. UU., en Canadá y en Europa, entre el 40% y el 75% de las precipitaciones regionales puede producirse en forma de nieve.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) ha publicado una media anual de precipitaciones por país que se usa como referencia internacional y se basa en datos recogidos entre 1961 y 1990 (New et al., 1999; Mitchell et al., 2002). Las precipitaciones de los países van desde los 100 mm/año de los climas áridos y desérticos hasta los 3.400 mm/año de las zonas tropicales y muy montañosas. Las precipitaciones, junto con la temperatura, definen las variables fundamentales de las características de la biodiversidad climática y del ecosistema.

Este registro de larga duración ha permitido establecer cifras medias y define una variabilidad predecible tanto en un período de tiempo determinado (meses, años, estaciones) como en un lugar concreto (países, puntos de seguimiento).
Este registro es muy importante pues los datos obtenidos a lo largo de 30 años se comparan con las cantidades anuales efectivas con el fin de definir la variabilidad actual relativa, con frecuencia ligada a evaluaciones regionales y mundiales de la sequía y al cambio climático.
Conocer las etapas que atraviesa el agua desde que ésta llega en forma de precipitación hasta que migra a través de los componentes de su ciclo es esencial para el desarrollo de los recursos hídricos.

Las ecipitaciones regresan a la atmósfera en tres zonas climáticas relativamente diferentes, generalmente en forma de evaporación o evapotranspiración, cómo agua superficial gracias a las escorrentías, o bien cómo recarga de las aguas subterráneas.

Fuente:
UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura),.
OMM (Organización Meteorológica Mundial).
OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica).

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