Canalones Instalados en las Catedrales

La catedral de Vitoria cuenta con una intrincada instalación de canalones para la recogida de agua pluvial.

El actual sistema de evacuación del agua de lluvia de la Catedral de Vitoria se realiza por un sistema de canalones que recogen el agua de los diferentes planos de la cubierta del edificio para introducirlos en una complicadísima red de bajantes que conducen el agua, por debajo de los distintos niveles de cubierta, hasta el suelo.
Los canalones siguen unas líneas quebradas que paralelamente a los muros de fachada interrumpen perpendicularmente la pendiente de los canales de la cubierta de teja árabe. El desarrollo de estos canalones según una línea quebrada define la pendiente de los mismos, situándose en los vértices más próximos a las cumbreras las cotas mas elevadas y en los vértices más próximos al alero las más bajas. Los sumideros de estos canalones se sitúan en los vértices inferiores de esta línea quebrada.
Según las dimensiones de cada uno de los faldones, se han construido una, dos y hasta tres líneas de canalones, paralelas entre sí, y a cotas diferentes. De este modo, se ha tratado de uniformar la dimensión de la superficie de la cubierta recogida por cada sumidero. La línea inferior de estos canalones se sitúa a 30 cm hacia arriba del borde del faldón, el agua recogida por la superficie de cubierta que queda entre el alero y esta línea de los canalones evacúa libremente.

Los canalones están construidos con una chapa de zinc que forra una U de tablas de madera que apoya directamente sobre los cabrios de la estructura de la cubierta y que tienen la profundidad que les permite el espesor del tablero de cubierta. Este tablero lo forma un entablado de ripia escalonado, recubierto por una torta de mortero de cal sobre el que se reciben las tejas.
El agua recogida por los sumideros de los canalones de la cubierta evacúa hasta el exterior del edificio por un complicado y algunas veces especialmente retorcido sistema de bajantes. Cada una de las bajantes recoge el agua de lluvia de los sumideros más próximos a su recorrido, desde las partes más elevadas del edificio hasta los niveles inferiores, siguiendo la lógica de las cuencas de un río y adquiere la forma de árbol.

 

Sin embargo, el trazado de las bajantes en la Catedral se ha ejecutado imponiendo, a la lógica de la gravedad para los recorridos de evacuación, la prohibición de aparecer vistas en las fachadas principales, es decir, en las fachadas sur y oeste, que delimitan la plaza de Santa María. Esta decisión ha condicionado el recorrido de este sistema de bajantes lo que ha obligado a ejecutar algunas soluciones poco ortodoxas con recorridos horizontales excesivamente largos y obligando a los diferentes ramales de este sistema de evacuación a buscar una salida, algunas veces imposible, por las fachadas traseras del edificio.

Como sabemos a la girola del edificio se adosan varias viviendas, con acceso desde las calles de Cuchillería y del Cantón de San Marcos que tapan completamente la mitad inferior de su alzado. Muchos de los tramos finales de estas bajantes se introducen por la cubierta de estos edificios por lo que es imposible conocer el estado y el trazado de los tramos finales.

En algunos casos, la ramificación de estos cauces es muy amplia al unirse las bajantes de diferentes zonas, lo que provoca que el último tramo de estos recorridos concentre los caudales de escorrentía de grandes superficies de la cubierta.

Fuente: Estado de conservación, patologías y estudio de los tratamientos de restauración. Servicio de Restauraciones. Departamento de Cultura y Euskera. Diputación Foral de Álava.

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